domingo, 5 de febrero de 2012

Cuando la inspiración aprieta...

Me gusta pintar, trazar líneas, colorearlas y después unirlas para crear formas. Unas formas que cuenten una historia, que hablen y que con una ojeada dejen volar la imaginación de quien las ve, tanto que pueda llegar a averiguar el estado de ánimo de esa persona.

Todo empezó en la infancia. Aquellas tardes cuando salía del colegio mis padres, para tenerme entretenida y para disponer de más tiempo para ellos, decidieron que sería ideal llevarme a clases de dibujo.
Me gustaba como estaba predispuesto todo en ese lugar, unas sillas por aquí, un sofá por allá, una alfombra donde tumbarnos y lo mejor de todo, un rincón donde solíamos pegar en la pared cosas que nos inspiraran. Podía haber de todo, desde un calcetín sucio hasta una réplica de un Dalí. Era un lugar donde el orden escaseaba, pero eso sí, las vistas al mar eran inmejorables y tal vez eso lo hacía tan especial.

El consejo que nuestra profesora nos daba creo que no se me olvidará nunca, de hecho es probable que parte de las cosas que hago, sigan el sentido de esas palabrejas. Éste era el siguiente: “Encontrareis el entusiasmo por las cosas cuando aprendáis a verlas desde otra perspectiva”…

Fue a partir de ese momento, o del momento en el que comprendí lo que aquella frase quería decir (porque para aquel entonces mi capacidad de comprensión no llegaba a términos tan abstractos) que encontré esas ganas por dibujar, intentando encontrar el sentido oculto que pocos ven, o que ni siquiera llegarán a ver en lo que les queda de vida.

A los pocos años y tras haber captado algo de aquella esencia, que mi querida maestra de pintura intentaba meternos en nuestras mentes mientras sujetaba su cigarrillo habitual de las 6, dejé de asistir a sus clases. El porqué aún no lo sé ni yo, imagino que por unas cosas o por otras mis padres decidieron que ese no era el camino, o como suelen decir todos, eso no me convenía en ese momento.

A pesar de ello, lo importante y lo que recuerdo con alegría era como una mujer de 65 años tuvo la oportunidad de darnos a elegir una forma diferente de ver las cosas, el mundo en sí y todo aquello que lo compone, de creer en algo diferente, no de ver sino de comprender y sobretodo de provocar que nos sintiéramos bien mientras lo hacíamos.

Cuesta explicar cómo con algo tan sencillo y directo se puede expresar algo inimaginable e impensable.

Y es que cuando la inspiración aprieta…

sábado, 4 de febrero de 2012

Y así sin más, surgió.

Hace tiempo que necesito hacer algo…
Las noches se suelen hacer muy largas cuando no hay una buena conversación de la que hablar. Una vuelta, otra, y otra más para pillar la postura y busco a mi aliada que me ayude a acabar con estas preocupaciones.

Serán las 3 de la mañana, y como es habitual nos ponemos a debatir de la vida, de los hombres, y de qué hacer en esos casos. Sin ayuda del alcohol…se nos ocurre una brillante idea: crear un BLOG. Sería una buena forma de expresar lo que creemos, lo que pienso, y quien sabe, quizás escribir me ayude a concebir el sueño.

Sí, lo veo…lo vamos a hacer, debemos hacerlo no se hable más.

Creo que es de las primeras cosas con autoridad que se nos han ocurrido en estos años que nos conocemos, por una vez no ha sido entre una mesa llena de vasos de cerveza, sino en la distancia, en pijama y gracias a la noche…te debo tanto.