El amor. Bonita y a la vez retorcida palabra. Hace tiempo que intento
comprenderla, día a día, noche tras noche, pero nunca consigo definirla al cien
por cien. Se me resiste...
lunes, 25 de junio de 2012
sábado, 12 de mayo de 2012
F.M.P.
Las mejores respuestas son aquellas que te sorprenden (para bien o para mal), aquellas que no esperas que ocurran, pero lo hacen.
Esta es una de las respuestas que siempre recordare...
Hace tiempo que busco escribir
algo que valga la pena. Algo que explique el porqué de una vocación absurda, de
una necesidad cobarde como la de escribir. He buscado refugio en los versos de
los más grandes poetas, entre las líneas de los novelistas más vanguardistas,
detrás de cada obra de teatro, entre bambalinas… Nada. He buscado la
inspiración en mil ciudades, entre los brazos cálidos de una mujer, en cada
rincón de la noche de esta ciudad oscura…Nada. Y cuando menos te lo esperas,
mientras el grifo de la ducha aclara tu pelo, abres un blog y lees: “Cosas que
no se suelen decir todos los días…”
Con la lagrima todavía tatuada en
mi ojo izquierdo, mas sin temor a que ello empañe los hechos, intentaré
contaros esta historia desde otra perspectiva.
Apenas cumplían una quincena los
años 90. Quizá tuvieses prisa por nacer, por empezar a ver el mundo con tus aun
diminutos ojos oscuros y tus rizos inolvidables desde una baldosa de la calle
Santo Tomás. Brasil ganaba de nuevo un Mundial, esta vez en Italia, mientras el
poble català se ponía manos a la obra
ultimando los preparativos para los Juegos Olímpicos de Barcelona. ¡Qué
caprichoso azar! Italia y Cataluña acabaran cruzándose en el camino de unos
zapatitos torpes que apenas empezaban a andar… Porque dicen que empezaste a
andar y a hablar demasiado pronto. Se ve que tenias cosas importantes que
decir, que te morías por descubrir qué estaba pasando a tu alrededor mientras
todos te observaban boquiabiertos y babeantes: “¡Que mona es!”
¿He dicho todos?. Rectifico:
todos menos yo. Aquella “sorpresita” que traía mi madre iba a convertirse en mi
principal enemigo por aquel entonces. Es cierto. Ella no entraba en mis planes,
en mi espacio diminuto y cálido de la calle Ganaderos. El Tiranosaurius Rex, la
pelota escondida debajo de la cama, la bola del mundo azul y yo nos bastábamos
en aquella habitación blanca y celeste del tercero izquierda. Pero tú
permanecías absorta en tu mundo de baños a media tarde, de polvos de talco y
aquella fragancia constante de Nenuco en el cuarto de baño. Así, bien
perfumadita y radiante, se fueron sucediendo tus primeras conquistas y así,
receloso y dispuesto al combate, me fui transformando en el prototípico hermano
envidioso. Cada vez que te dejaban a mi cargo ya sabes qué ocurría (planchas en
la cabeza, balcones que no se abrían, mecheros que se acercaban
peligrosamente...). En fin, tengo una imagen que conservar y, aunque todos
tengamos un pasado, creo que llegados a este punto me detendré.
La niña crece y con ella sus
virtudes y su gracia. Todo lo hace bien. La niña es buena estudiante,
trabajadora, organizada; la niña baila, va a clases de ballet, de danza, sale
en festivales. Eso sí, la niña sigue sin comer. Se diría que su manjar
preferido son sus tres dedos de la mano derecha y que solo ella los supo
componer de tal manera que fueron su pasatiempo principal en su boca. La niña,
pues, progresa adecuadamente y apunta dotes artísticas.
Pero la niña, quizás sin darme
cuenta, se acaba colando en mi vida. Silenciosamente, de puntillas y en
zapatillas de ballet, se va acercando a mi mundo, me ofrece una especie de
pacto de no agresión porque es más inteligente que yo y ha aprendido rápido –es
mujer- que la unión hace la fuerza. Y como fuerza tiene poca y la necesita para
abrir la puerta de casa si quiere comer, baja y espera obediente al hermano
mayor que sale del colegio siempre tarde con alguna excusa inverosímil. Yo le
abro la puerta de lunes a viernes y ella me ayuda a conocer chicas. Es un pacto
implícito mas necesario.
Ella cumple los quince mientras
otros sobreviven a los veinte. De un plumazo, crecen sus alas invisibles y alza
el vuelo. Consigue mantener el equilibrio a base de vasos de leche y queso,
siempre al compás de las Spice Girls que, durante aquella época, sonaban a toda
pastilla en un radiocassette propio de un anuncio de Micolor y hacían vibrar
las cuatro paredes de una habitación sonámbula. El teléfono, mientras tanto,
podía sonar las veces que quisiera…
Jamás me ha contado cómo la
conoció. Qué le atrajo de ella, qué pensaba hacer bajo su amparo. Lo cierto es
que la noche le gustó y todavía hoy mi madre le recuerda que es demasiado tarde
para tener los ojos abiertos. ¿Pero qué sería de nuestros días sin sus noches?
La noche, la eterna olvidada, así como la distancia, nos han acabado de unir.
Noches infinitas e inolvidables que seguimos acumulando cada vez que sigo sus
pasos por las distintas geografías que habita. Curioso. Ella habla siempre de
seguir mis pasos. Yo, acechante, no hago más que espiarla y seguirla. Porque, aunque
no lo sepas, llegados a este punto de la noche, te lo voy a confesar: soy fan
de ti. Y si me dejas, seré tu principal seguidor allí donde vayas, tu fiel
vasallo o, si lo prefieres, puedo seguir esforzándome por seguir siendo el
hermano mayor que te hubiese gustado tener. Seguiré esforzándome para tener las
maletas siempre listas, las llaves de cualquiera de mis casas siempre a mano y
un par de cervezas frescas en el frigo. Seguiré recorriendo el mundo no para
dejarte sola sino para allanarte el camino. Si me dejas, intentaré devolverte
todo lo que me das y me demuestras (que es infinito).
F.M.P.
lunes, 7 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
J'aime vous l'aimez
Creo que en todo este tiempo, en
todos estos meses que me he dedicado a escribir alguna gilipollez por la noche
con tal de ver si puedo dormirme, no me he presentado.
Me gusta trasnochar, escuchar el
silencio de la noche y dejar que por un instante mi mente tenga la necesidad de
liberarse y dejarme escribir algún par de frases. Me gusta que uno más uno no
tengan porque ser dos. Me gusta Sabina.
Me gusta que las cosas no estén preparadas, que surjan sin más, sin que me lo
espere. Me gusta pillar un avión sin billete de vuelta. Me gusta escuchar
música en vinilos. Me gusta creer en la probabilidad, en que todo puede pasar.
Me gustan los momentos que siempre recuerdas con tus mejores amigos. Me gusta
la complicidad en las miradas. Me gusta saber que algunas veces, no soy dueña
de mis palabras. Me gusta que alguien sepa contagiar alegría allá donde vaya.
Me gusta creer que dos cervezas son poco pero diez se ajustan a lo que pido. Me
gusta cerrar los ojos cuando llego a la cima de una montaña. Me gusta beber gin
tonic. Me gusta que exista una canción que defina cada uno de mis estados de
ánimo. Me gusta perderme. Me gusta rodearme de buena compañía. Me gusta hacer
aerobic en la madrugada, cada jueves, cada viernes y tal vez cada sábado, con
mis compañeras de piso. Me gusta desayunar a las tres de la tarde. Me gusta
decorar la casa con serpentinas. Me gusta creer en las palabras de Serrat. Me
gusta el verde. Me gustan los besos, si pueden ser dulces mejor. Me gusta que
un simple gesto te pueda emocionar. Me gustan los detalles. Me gusta dibujar.
Me gusta saber que estáis ahí, siempre. Me gusta el punto intermedio, pero no
los extremos. Me gusta que la amistad llegue a ser un vínculo familiar. Me
gusta reír, y también soñar...
Me gusta confiar, en algo, en
vosotras, en ti, en eso...
domingo, 1 de abril de 2012
...
Aquesta puta sensació d'arribar sempre tard,
de passar per les coses sense tocar-les,
de perdre el temps tractant
de fer quelcom d'important...
jueves, 22 de marzo de 2012
Cosas que no se suelen decir todos los días...
3.28 h. de la mañana...
Hoy me has venido a la cabeza, como ocurre tantas noches…
Fue un 7 de junio de un mes bastante caluroso. Era el 84, año en que aparece
por vez primera el Crack y acompañado de él la película Terminator, que tanto
veías cuando creciste un poco.
-
Parece un
boxeador…tiene la cara aplastada. - Decía su madre.
-
Ha pesado unos
4kg señora, ha sido una campeona. – Explicaba el médico.
Ambos reían mientras lo sostenían en brazos, e intentaban poner cara de que
era un recién nacido precioso. (Nadie lo creía).
Aunque yo no estaba allí para verlo, ya me encargué de informarme de tus
aventuras durante mis años de ausencia, te llamaban Pipet, o algo similar no
recuerdo bien, y solías comer lo que no estaba escrito, eras muy independiente
ya desde pequeño (como has demostrado ser ahora) y te montabas tus películas junto
con tus hazañas de héroe pueblerino en tu habitación, tanto que incluso solías
asustar a tu madre escondiendo algún que otro Tiranosaurio Rex acompañado como no, del mismísimo Musculmán
que tanto daba por culo.
Era tu habitación, tu propia galaxia donde inventabas mundos e historias
inimaginables para tu edad.
Aunque no lo he mencionado, solían confundirte con una niña, al parecer tu
madre reflejaba en ti sus dotes para peinar, y aprovechaba tu mini melena rubia
para decorarla con pinzas y lazos de colores. (Nunca te lo he dicho, pero creo
que querían una niña, y no un niño…). También me dijeron que no eras nada malo
en los estudios, eso sí, una “miqueta malfaener” como diría tu abuela, te
gustaba bastante la calle, así como hacer cualquier cosa menos las que te
mandaban en el colegio, y mira por donde va y se nos hace profesor…(si no entendéis
marcad el 2…).
La cosa es que al poco tiempo, se te presentó una nueva inquilina en tu
casa, que con la edad te quitaría todas las cosas, te invadiría tu espacio, te molestaría,
pero siempre porque te tenía como un referente a seguir, cosa que no entendiste
hasta pasados unos años, cuando la pubertad (llamémoslo así) llegó a ti.
Se podría decir, que tu relación con ella ha sido ascendente. Algunas épocas
ella no entendía porque solo tus amigos eran los libros, y por así decirlo, si abría un poco más tu círculo de amistades, encontraba alguna que otra película
de las que ofrecen en la biblioteca para los que ocupan el rango sénior. Es
verdad que ella en ese momento se encontraba en la lista para entrar al
programa “Hermano Mayor”, pero ello no quitaba que muy en el fondo, bajo de esa
máscara (que gracias a Dior supo quitarse en un momento de su vida) ella
siguiera sintiendo ese orgullo por ti, por tu forma de ser, por saber salir
adelante en situaciones en las que no sabía cómo ayudarte, y por estar al corriente
cuando ya maduró, de que tú supiste entender muchas de las cosas
incomprensibles que hizo, y que ahora no son más que bobadas.
Y así es la vida, dime de qué presumes y te diré de qué careces. Todas esas
burlas que ella hacia sobre ti, y sobre tu forma de ver la vida, no han hecho
más que hacerla ver que tenias toda y más que toda la razón. Tal vez, sea un
mito eso de que los hermanos mayores son los referentes de los pequeños, tal
vez… pero en el caso de esa niña (que ahora cree que es madura) va mucho más allá de un simple mito o una
simple leyenda.
Quedaría de mucha cursilada decir que tal vez fuiste el mejor hermano que
pudo tener esa jovenzuela, que la supiste guiar y ayudar en sus buenos y malos
momentos, que le contagiaste tu humor y tu sátira forma de ver la vida para así
reírte de ella, que le abriste una puerta escondida allá por países extranjeros
donde te sorprendió y a la vez supiste que se había convertido en alguien muy
similar a ti, tú fuiste (y maldita la hora) quien la introdujo en el
maravilloso mundo de “ camarero otra ronda, pago yo”, quien la ayudaste a
sentirse como ella iba buscando, alguien segura de sí misma, feliz e
independiente, y como no, quien le contagió esas ganas por querer disfrutar al
máximo de la vida.
A un hermano, que aunque esté lejos en la distancia, nunca lo estará en mi
memoria.
lunes, 12 de marzo de 2012
Le choix
Todos estamos determinados por el hecho de que hemos nacido humanos y, en consecuencia, por la tarea interminable de tener que elegir constantemente, tenemos que elegir los medios juntamente con los fines. No debemos confiar en que nadie nos salve, sino conocer bien el hecho de que las elecciones erróneas nos hacen incapaces de salvarnos.
Erich Fromm
domingo, 5 de febrero de 2012
Cuando la inspiración aprieta...
Me gusta pintar, trazar líneas, colorearlas y después unirlas para crear formas. Unas formas que cuenten una historia, que hablen y que con una ojeada dejen volar la imaginación de quien las ve, tanto que pueda llegar a averiguar el estado de ánimo de esa persona.
Todo empezó en la infancia. Aquellas tardes cuando salía del colegio mis padres, para tenerme entretenida y para disponer de más tiempo para ellos, decidieron que sería ideal llevarme a clases de dibujo.
Me gustaba como estaba predispuesto todo en ese lugar, unas sillas por aquí, un sofá por allá, una alfombra donde tumbarnos y lo mejor de todo, un rincón donde solíamos pegar en la pared cosas que nos inspiraran. Podía haber de todo, desde un calcetín sucio hasta una réplica de un Dalí. Era un lugar donde el orden escaseaba, pero eso sí, las vistas al mar eran inmejorables y tal vez eso lo hacía tan especial.
El consejo que nuestra profesora nos daba creo que no se me olvidará nunca, de hecho es probable que parte de las cosas que hago, sigan el sentido de esas palabrejas. Éste era el siguiente: “Encontrareis el entusiasmo por las cosas cuando aprendáis a verlas desde otra perspectiva”…
Fue a partir de ese momento, o del momento en el que comprendí lo que aquella frase quería decir (porque para aquel entonces mi capacidad de comprensión no llegaba a términos tan abstractos) que encontré esas ganas por dibujar, intentando encontrar el sentido oculto que pocos ven, o que ni siquiera llegarán a ver en lo que les queda de vida.
A los pocos años y tras haber captado algo de aquella esencia, que mi querida maestra de pintura intentaba meternos en nuestras mentes mientras sujetaba su cigarrillo habitual de las 6, dejé de asistir a sus clases. El porqué aún no lo sé ni yo, imagino que por unas cosas o por otras mis padres decidieron que ese no era el camino, o como suelen decir todos, eso no me convenía en ese momento.
A pesar de ello, lo importante y lo que recuerdo con alegría era como una mujer de 65 años tuvo la oportunidad de darnos a elegir una forma diferente de ver las cosas, el mundo en sí y todo aquello que lo compone, de creer en algo diferente, no de ver sino de comprender y sobretodo de provocar que nos sintiéramos bien mientras lo hacíamos.
Cuesta explicar cómo con algo tan sencillo y directo se puede expresar algo inimaginable e impensable.
Y es que cuando la inspiración aprieta…
sábado, 4 de febrero de 2012
Y así sin más, surgió.
Hace tiempo que necesito hacer algo…
Las noches se suelen hacer muy largas cuando no hay una buena conversación de la que hablar. Una vuelta, otra, y otra más para pillar la postura y busco a mi aliada que me ayude a acabar con estas preocupaciones.
Serán las 3 de la mañana, y como es habitual nos ponemos a debatir de la vida, de los hombres, y de qué hacer en esos casos. Sin ayuda del alcohol…se nos ocurre una brillante idea: crear un BLOG. Sería una buena forma de expresar lo que creemos, lo que pienso, y quien sabe, quizás escribir me ayude a concebir el sueño.
Sí, lo veo…lo vamos a hacer, debemos hacerlo no se hable más.
Creo que es de las primeras cosas con autoridad que se nos han ocurrido en estos años que nos conocemos, por una vez no ha sido entre una mesa llena de vasos de cerveza, sino en la distancia, en pijama y gracias a la noche…te debo tanto.
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